Esta semana ha sido muy intensa, hemos recibido muchos comentarios en un anuncio que hemos publicado.
Y no han sido buenos, no, han sido del tipo de :
“Especuladoras.”
“La culpa de que no podamos acceder a una vivienda es vuestra.”
“Así sube el precio de la vivienda.”
Sabemos que el acceso a la vivienda es uno de los mayores problemas que tenemos ahora mismo. Genera frustración, impotencia y enfado. Pero hay algo importante que conviene aclarar:
¿Quién o qué marca el precio de una vivienda?
El precio de una vivienda lo marca el mercado. Lo marcan la oferta y la demanda, la ubicación, el momento económico, el acceso a financiación… muchos y muy diferentes factores, pero no es el agente inmobiliario, ni por supuesto el Home Staging.
Ahora, ¿qué hace el Home Staging?
Lo que hace el Home Staging es otra cosa: hace que ese valor de esa vivienda se entienda, se perciba y se pague.
Porque la realidad es que dos viviendas iguales, en el mismo edificio, pueden venderse por precios diferentes. Y eso está relacionado con cómo se presentan.
Una vivienda vacía, oscura o descuidada genera dudas. Y la duda baja el precio.
Una vivienda bien preparada transmite claridad. Y la claridad acelera la decisión.
Nosotras no “inflamos” precios.
Evitamos que se pierda valor.
Y esto es importante, porque también hay un coste silencioso del que no se habla:
las viviendas mal presentadas que se queman en el mercado, que bajan de precio una y otra vez, generan desconfianza en los compradores.
Eso también afecta al mercado. Y no para bien.
¿Significa eso que todo vale? No.
Hay una línea clara entre presentar bien un inmueble y manipular la percepción. Y nosotras trabajamos en el primer lado.
Nuestro trabajo no es engañar. Es reducir fricción.
- Que quien compra entienda el espacio.
- Que quien vende no tenga que negociar desde la debilidad.
- Que la operación sea más rápida, más clara y más justa para ambas partes.
El problema del precio de la vivienda es real.
Pero no está en cómo se presenta una casa.
Está en algo mucho más profundo.
Y mientras ese problema exista, lo mínimo que podemos hacer es que cada operación se cierre de la mejor manera posible.
Con cariño
Rocío y Mónica