En 1985, los economistas Hal Arkes y Catherine Blumer pusieron nombre a un fenómeno psicológico que todos hemos vivido alguna vez: el sesgo del coste hundido.
Dicho de forma sencilla, es la tendencia a continuar con un camino solo porque ya hemos invertido demasiado en él —tiempo, dinero o esfuerzo—, aunque en el fondo sepamos que seguir no tiene sentido.
En el mundo inmobiliario, esta forma de actuar aparece más de lo que imaginas.
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Propietarios que no bajan el precio de su vivienda porque “ya invertí demasiado” ó «mi casa lo vale».
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Dueños que llevan meses o años esperando una oferta que nunca llega, porque piensan: “ya aguanté tanto tiempo, un poco más no pasa nada”.
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Personas que no quieren cambiar de estrategia de venta, aunque claramente no funcione, porque “ya que he empezado…”.
El problema es que el mercado no decide en función de lo que gastamos ni en función de cuánto llevamos con el piso a la venta, sino en función de lo que los compradores están dispuestos a pagar.
Con esa actitud lo único que se consigue es retrasar la venta y perder oportunidades reales.
El secreto para vender bien no está en el pasado, sino en la estrategia que aplicas ahora.
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¿Qué precio está dispuesto a pagar hoy el mercado? (Una valoración realista)
- ¿Qué ajustes pueden hacer tu vivienda más atractiva para los compradores? (Home Staging)
Salir del sesgo del coste hundido no es fácil, porque toca nuestras emociones.
Pero cuando cambias la mirada, de lo que ya hiciste y te enfocas en lo que puedes lograr, todo fluye:
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Tu casa despierta mayor interés.
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El proceso de venta se agiliza.
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Y tú recuperas la tranquilidad de avanzar hacia tu siguiente etapa.
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Si quieres saber el valor de tu casa, contacta con nosotras y te la enviaremos sin compromiso.
Con cariño.
Rocío y Mónica